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Brittney Griner – En el peor lugar, en el peor momento

Brittney Griner, estrella del baloncesto americano, lleva detenida desde febrero en Rusia. El pasado 4 de agosto fue condenada a una pena de 9 años de cárcel.

Un atleta profesional no suele ser noticia por motivos políticos. Cuando se habla de ellos, es por su rendimiento deportivo. Muchos atletas se mantienen alejados de la polémica. Evitan manifestar sus opiniones políticas, e incluso compartir detalles de su vida personal. Su papel como parte de la industria del entretenimiento es entretener.

Entretener e inspirar. Porque los iconos del deporte poseen cierto misticismo. Como los gladiadores de la Antigua Roma, nuestros atletas salen a la arena a dejarse la piel para nosotros.

Un deporte no es más que una pequeña simulación de la guerra. Por eso despierta tantas pasiones y genera emociones tan viscerales.

Los atletas son parte fundamental de nuestra sociedad. Sí, en ocasiones nos gustaría ver algo más de compromiso social por su parte. Pero, por norma general, estamos contentos con que no abran mucho la boca.

Por eso, cuando uno ocupa los titulares por algo diferente al deporte, malo. Especialmente cuando se trata de una deportista tan brillante como Brittney Griner.

Brittney Griner nació en Houston en 1990. Apasionada del deporte de la canasta desde la infancia, Brittney saltó a la fama en su tercer año de instituto, cuando un video con sus mates se hizo viral. No es común encontrar jugadoras capaz de machacar la bola, y mucho menos en el instituto.

Su impresionante desarrollo físico y su habilidad le permitieron dominar a sus rivales y entrenar con el equipo masculino sin perder un paso. Brittney Griner terminó high school dejando atrás varios récords. Por ejemplo, 25 tapones en un partido, o 318 en una sola temporada. Brittney continuó dominando en su etapa universitaria. Cuatro años donde pulverizó récords y defensas rivales por igual.

En 2013 llegó el momento de dar el gran salto. Brittney Griner fue elegida como número uno del draft de la WNBA por las Phoenix Mercury. Desde su primer año, Griner se mostraría intratable también entre las profesionales. En su segundo año ganaría su, hasta la fecha, único título de campeona.

En nueve temporadas con la franquicia de Arizona, Griner ha sido All-Star en ocho ocasiones. Las mismas veces que ha sido líder de la liga en tapones (¡!). Además, dos títulos de máxima anotadora y otros dos de mejor defensora, y hasta 13 elecciones para los mejores quintetos de la temporada. Una auténtica apisonadora.

Brittney Griner fue incluida en la lista de las Mejores 25 Jugadoras de la Historia creada por la WNBA en 2021 para celebrar su 25 aniversario. Con 2’06 de altura y más de 90 kilos, Griner nació para el baloncesto, aunque también destacó en su etapa universitaria por su talento para el voleibol. Tal es su dominancia que se habló incluso de la posibilidad de que pasase a formar parte de alguna franquicia NBA.

El siempre polémico Mark Cuban, magnate propietario de los Dallas Mavericks, llegó a ofrecerle entrenar con el equipo en su año rookie. La prensa deportiva americana, siempre dispuesta a sembrar la discordia, disfrutaba especulando sobre su capacidad para dominar jugadores NBA en un 1 contra 1.

Brittney Griner no se arrugó ante esta idea. De hecho, la jugadora retaría en 2016 a una de las estrellas de la liga masculina a un partidillo. Griner afirmó ser capaz de dominar al pívot Demarcus Cousins, por aquel entonces estrella de los Sacramento Kings.

Dados los 2’08 y 120 kilos de puro talento de ‘Boogie’ Cousins, es algo difícil de imaginar. Muchos no tuvieron más remedio que reírse ante la osadía de la jugadora, incluidos Cousins y hasta el propio entrenador de Griner.

Pero ahí queda eso. Una muestra más del carácter ganador y la confianza que ha convertido a Brittney Griner en superestrella.

Y hasta aquí todo normal. Esta debería ser una simple crónica de la vida y obra de una gran atleta. Sin más ni menos. Pero no es el caso. Brittney Griner es noticia desde hace unos meses, pero por motivos ajenos al deporte.

La temporada en la WNBA no es tan larga como en la NBA. Los hombres juegan desde mediados de octubre hasta mediados de junio. 82 partidos de liga regular más playoffs. Las mujeres disputan 36 partidos de liga regular más playoffs, desde mitad de mayo hasta septiembre.

En los meses en los que no hay competición, muchas jugadoras optan por jugar en ligas extranjeras por motivos económicos y deportivos evidentes. Es el caso de Brittney Griner.

La americana jugó en China en la temporada 2013-14 (donde amasó una auténtica fortuna). Desde entonces, ha sido pieza habitual del UMMC Ekaterinburg ruso durante los meses en que no hay WNBA.

Durante la pasada década, Rusia no ha sido un espacio hostil para los atletas americanos. Pero eso cambiaría con la invasión rusa en Ucrania y las sanciones internacionales (especialmente promovidas por el gobierno americano) impuestas al Kremlin.

En febrero de este año Brittney Griner es detenida en el Aeropuerto Internacional Sheremetyevo de Moscú con cargos por posesión de drogas. ¿Qué drogas? Pues menos de 1 gramo de aceite de cannabis que, según la jugadora, había sido prescrito para uso medicinal.

Muchos atletas, profesionales o no, utilizan hoy en día derivados del cannabis para acelerar el proceso de recuperación. Pero no es una excusa válida para las instituciones rusas.

Desde el primer momento la historia fue recibida como una instrumentalización política de la jugadora por parte del gobierno ruso. Un movimiento en respuesta a las sanciones internacionales impulsadas por la Casa Blanca. Una manera de utilizar una víctima de renombre para darle por todos los morros a los americanos.

Brittney Griner, detenida en Rusia

Brittney Griner ha «elegido» el peor momento para ser la protagonista de un incidente diplomático entre ambas potencias. Estamos en el punto de mayor tensión entre Estados Unidos y Rusia desde los años de la Guerra Fría. Las relaciones entre las dos naciones están otra vez congeladas. No hay mucho hueco para negociaciones de este tipo.

La detención de Griner sería ampliada en varias ocasiones hasta el inicio del juicio en el pasado mes de julio. Se venía rumoreando que Rusia estaría dispuesto a intercambiar a Brittney Griner por Viktor Bout, un traficante de armas ruso detenido en los Estados Unidos, y que ya ha cumplido 10 de los 25 años de su condena. Pero la cosa se fue de madre, y ha acabado pareciendo una negociación de traspasos al más puro estilo NBA.

A cambió de entregar a Viktor Bout, Estados Unidos solicitó la liberación de Griner y de Paul Whelan, un canadiense con pasaporte americano que está detenido en Rusia desde 2018 por sospecha de espionaje. Rusia subió entonces la apuesta. El Kremlin reclama la liberación de Vadim Krasirov, un asesino condenado a cadena perpetua en Alemania.

Y en esas andan los diplomáticos de ambos estados. Pero algo se ha debido torcer. Esta misma semana, el pasado 4 de agosto, se hacía público el veredicto. Brittney Griner ha sido condenada a 9 años de cárcel en Rusia, además de tener que pagar una multa de 1 millón de rublos (unos 17.000 dólares).

Brittney Griner, detenida en Rusia

De nada ha servido que la atleta aceptará su error, afirmando que había sido fruto del desconocimiento de las leyes rusas. Tampoco la insistencia de la administración americana y su denuncia del caso como una maniobra política con una víctima inocente. Ni siquiera la enorme presión mediática aplicada desde los Estados Unidos.

La noticia ha sacudido el deporte americano, y la onda expansiva ha alcanzado a toda la sociedad. La jugadora se derrumbó al conocer la condena. «Amo a mi familia» fueron las pocas palabras que pudo esbozar mientras era trasladada fuera de la sala con las esposas puestas.

Joe Biden ha calificado la condena como «inaceptable». La oferta del intercambio de prisioneros sigue sobre la mesa, y desde la Casa Blanca urgen al gobierno ruso a aceptarla cuanto antes.

Esta es la última bala en la recámara de Brittney Griner para recuperar su vida. Una estrella caída, del Olimpo del deporte a una cárcel Rusa en pleno conflicto internacional.

Parecen lejanos los días de dominación y éxitos en la pista. Víctima de una injusticia y utilizada como un peón en esta contienda política, Brittney estaba en el sitio equivocado en el momento menos oportuno.

Solo queda esperar para saber cuál será el siguiente capítulo en la historia de una de las mejores atletas del deporte americano. Y solo queda desear que Brittney Griner vuelva pronto a ocupar los titulares solo por sus mates y sus tapones.

Como último apunte, una pequeña lección a recordar. No visites el país de un presidente que está enfadado con tu presidente. O puede que te toque a ti ser el peón en su partida.

Texto de Tarek Morales

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